Un ataque ruso con bomba de planeo mató al menos 20 personas en Zaporizhzhia
El bombardeo dejó víctimas entre menores de edad. Zelenski lo vinculó directamente con un acuerdo de combustible que Ucrania firmó con Estados Unidos.
El bombardeo dejó víctimas entre menores de edad. Zelenski lo vinculó directamente con un acuerdo de combustible que Ucrania firmó con Estados Unidos.
Al menos 20 personas murieron este sábado en un ataque ruso con bomba de planeo sobre Zaporizhzhia, una de las ciudades más golpeadas del sur de Ucrania desde que Rusia profundizó su campaña aérea sobre centros urbanos. Entre las víctimas hay niños.
El presidente ucraniano Volodymyr Zelenski interpretó el ataque como la respuesta de Moscú al acuerdo de diésel que Ucrania cerró con Estados Unidos, una lectura política que cargó el bombardeo con un significado que va más allá del daño militar inmediato. Según Zelenski, el ataque fue la forma de Rusia de expresar sus "gracias" por ese trato.
Las bombas de planeo —conocidas genéricamente como KAB, con variantes guiadas por GPS o por láser— se convirtieron en una de las herramientas más frecuentes de la aviación rusa a lo largo del conflicto. Se trata de munición aérea convencional a la que se le agrega un kit de alas y guía que permite lanzarla desde decenas de kilómetros de distancia, fuera del alcance de buena parte de la defensa antiaérea ucraniana. Su uso masivo fue en aumento desde 2023, cuando Rusia las empezó a emplear para atacar posiciones del frente y ciudades al mismo tiempo, reduciendo la exposición de sus aviones a los sistemas de defensa superficie-aire.
Zaporizhzhia lleva meses bajo presión constante. La ciudad, sede de la mayor central nuclear de Europa —actualmente bajo control ruso—, es también un nodo industrial y logístico que Rusia golpea de manera periódica. Los ataques sobre áreas residenciales y de infraestructura civil en esa ciudad no son una novedad, pero el número de muertos de este sábado la ubica entre las ofensivas más letales de las últimas semanas.
El acuerdo de diésel al que aludió Zelenski forma parte de un flujo más amplio de apoyo logístico y energético que Estados Unidos sostiene con Ucrania en paralelo al suministro de armas. La mención explícita en el contexto del ataque refleja una estrategia comunicacional ucraniana que busca subrayar, cada vez que Rusia golpea, que la presión militar sobre la población civil se intensifica en correlación directa con cada avance diplomático o económico que Kyiv logra con Occidente.
Moscú no respondió públicamente a la caracterización de Zelenski al momento del cierre de esta nota.