El Ejército Argentino llevará adelante el ejercicio BIGUÁ este fin de semana en Rosario, provincia de Santa Fe. La actividad está programada para el 3 y 4 de octubre e incluirá el despliegue conjunto de helicópteros, vehículos blindados y medios anfibios, con el objetivo de demostrar las capacidades tácticas y operativas de la fuerza. Participarán elementos de diferentes unidades del Ejército.
Un escenario natural para lo anfibio
La elección de Rosario no es casual. La ciudad está ubicada sobre la ribera occidental del río Paraná, uno de los cursos de agua más importantes de América del Sur y un eje estratégico histórico para la proyección de fuerzas en la región litoral argentina. El entorno fluvial permite poner a prueba precisamente los medios anfibios, que requieren condiciones reales de agua abierta y orilla para ensayar embarque, desembarque y coordinación con unidades terrestres y aéreas. Ejercitar ese tipo de capacidades en un ambiente urbano costero agrega además una variable de complejidad operacional que los campos de maniobra del interior difícilmente replican.
Demostración pública de capacidades
Chris Lofting — CC BY-SA 4.0
El formato del ejercicio, descripto como una demostración de capacidades, sugiere que tendrá una dimensión de visibilidad hacia la sociedad civil además del valor estrictamente instruccional. Este tipo de actividades cumple una función doble en la mayoría de las fuerzas armadas modernas: consolida la instrucción de las unidades participantes en escenarios lo más parecidos posible a condiciones reales, y al mismo tiempo proyecta presencia institucional en la ciudadanía. Para el Ejército Argentino, que en los últimos años ha intensificado su participación en ejercicios conjuntos e interoperativos tanto a nivel nacional como con socios regionales, el BIGUÁ encaja en una tendencia más amplia de mostrar capacidades operativas en distintos puntos del territorio.
La reunión de medios terrestres, aéreos y fluviales en un mismo ejercicio implica además un desafío de coordinación interarmas que va más allá del desfile o la exhibición estática. Integrar helicópteros con blindados y plataformas anfibias en un entorno urbano y ribereño exige planificación logística, comunicaciones entre unidades de distintas especialidades y procedimientos de seguridad adaptados a la presencia civil. Ese nivel de integración es, en sí mismo, parte del entrenamiento que busca el ejercicio.