El gobierno japonés confirmó que fuerzas militares estadounidenses almacenarán de forma temporal el sistema de misiles Typhon y el sistema de artillería de alta movilidad HIMARS en la base aérea de Kadena, ubicada en la isla de Okinawa. El traslado está previsto para mediados de octubre, una vez concluidos los ejercicios militares en los que ambos sistemas fueron empleados en distintas zonas del territorio japonés.
Qué son los sistemas en cuestión
Anonymous United States Navy photographer — Public domain
El Typhon es un lanzador terrestre desarrollado por el Ejército de EE.UU. capaz de disparar misiles Tomahawk y SM-6, con un alcance que en el caso del Tomahawk supera los 1.600 kilómetros. Su despliegue en tierra transforma cualquier posición en un punto de ataque de largo alcance contra objetivos navales o terrestres, lo que lo convierte en un sistema de alto valor estratégico en el contexto del Indo-Pacífico. El HIMARS, por su parte, es un sistema de artillería coheteril montado sobre camión, muy probado en conflictos recientes, con capacidad para lanzar cohetes guiados de precisión a distancias de hasta 70 kilómetros con munición estándar, y de más de 300 kilómetros con misiles ATACMS.
Kadena como nodo central
PO2 Trevor Hale — Dominio público (trabajo del gobierno de EE.UU.)
Kadena es la base aérea más grande de EE.UU. en el este de Asia y funciona desde hace décadas como el eje principal de la presencia militar estadounidense en el Pacífico occidental. Su ubicación en Okinawa, a unos 600 kilómetros de Taiwán y a distancia operativa de las rutas marítimas que conectan el Mar de China Meridional con el Pacífico, la convierte en un activo de primer orden en cualquier escenario de tensión regional. Almacenar allí sistemas de misiles de largo alcance refuerza la postura de disuasión de EE.UU. en un momento en que la rivalidad con China y la presencia militar rusa en el noroeste del Pacífico mantienen la región en tensión sostenida.
La protesta de Rusia
El anuncio llega en medio de las objeciones formales que Rusia presentó por el despliegue de estos mismos sistemas en Kyushu, la isla más occidental de las principales de Japón y la más cercana al continente asiático. Moscú interpretó esa presencia como una escalada y una amenaza a su seguridad en el Extremo Oriente. La respuesta japonesa y estadounidense al sostener el almacenamiento en Kadena señala que ambos aliados no tienen intención de modificar su postura ante esas presiones diplomáticas.
El despliegue del Typhon fuera del territorio continental de EE.UU. es relativamente reciente y ha generado fricciones en múltiples frentes. El sistema fue rotado por Filipinas en 2024, lo que provocó reacciones similares de China y Rusia, y su presencia en Japón sigue esa misma lógica de rotación para evitar que se instale de manera permanente, aunque con efecto disuasorio equivalente. Para Tokio, aceptar este tipo de almacenamiento temporal es parte de su reposicionamiento estratégico más amplio: Japón viene incrementando su presupuesto de defensa y apostando por capacidades de contraataque que hasta hace pocos años consideraba fuera de su doctrina constitucional.