Un misil o dron ruso impactó este lunes en pleno centro de Kiev, en una zona que habitualmente cuenta con mayor protección antiaérea por su densidad institucional. El blanco fue la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania, que quedó envuelta en llamas. Las autoridades ucranianas confirmaron al menos un muerto.
El edificio afectado se encuentra cerca de la embajada alemana, una catedral y varios edificios de gobierno, lo que convierte al ataque en uno de los más audaces en términos de ubicación desde hace varios meses. Atacar esa zona en pleno día, con visibilidad total, marca una diferencia táctica respecto a los bombardeos nocturnos que Rusia prefiere para dificultar la intercepción.
Kiev, Dnipro y Kharkiv al mismo tiempo
El golpe sobre Kiev no fue un hecho aislado. En la misma jornada, Rusia también lanzó ataques sobre Dnipro y Kharkiv, dos ciudades que ya llevan meses siendo blanco habitual de la campaña de bombardeos contra infraestructura civil y urbana. La combinación de tres objetivos simultáneos sugiere una ofensiva coordinada, no una acción oportunista.
Kharkiv, ubicada a menos de 40 km de la frontera rusa, es la segunda ciudad más grande de Ucrania y una de las más castigadas del conflicto. Dnipro, en el centro del país, ha sido blanco reiterado de ataques contra infraestructura energética, especialmente en los meses previos al invierno.
La campaña de invierno en marcha
El momento del ataque no es casual. Con el otoño ya instalado y el invierno ucraniano acercándose, Rusia viene apostando sistemáticamente desde 2022 a degradar la infraestructura energética del país para dejar a la población sin calefacción ni electricidad durante los meses más fríos. Centrales eléctricas, subestaciones y redes de distribución han sido blancos recurrentes de esa estrategia.
En respuesta a esa presión, una campaña lanzada en España por Aesmide y la organización Help to Ukraine busca recaudar fondos para comprar generadores eléctricos y enviarlos a Ucrania antes del invierno. El objetivo es mantener operativos hospitales, colegios y servicios esenciales. Los equipos se adquirirán de manera prioritaria a fabricantes españoles, y Help to Ukraine se encargará del transporte y la entrega en territorio ucraniano, mientras Aesmide moviliza a sus empresas asociadas para ampliar el alcance de la iniciativa.
El ataque del lunes al corazón de Kiev llega en ese contexto de presión acumulada: ofensiva militar sostenida en el frente este, bombardeos estratégicos sobre ciudades, y una población civil que enfrenta el tercer invierno de guerra con infraestructura severamente deteriorada.