Airbus tomó la iniciativa y presentó a Portugal una oferta no solicitada para venderle cazas Eurofighter Typhoon, anticipándose al proceso formal de selección que el país deberá encarar para reemplazar su flota de F-16M. Según recoge Reuters, la empresa tiene previsto formalizar esa propuesta entre fines de octubre y comienzos de noviembre.
El movimiento no es improvisado. Hace aproximadamente un año, Airbus firmó con la industria portuguesa un memorando de entendimiento para explorar posibilidades de cara al futuro contrato, lo que le da a la compañía una base local antes de que el concurso se abra formalmente.
El argumento de Airbus
Matti Blume — CC BY-SA 4.0
Iván González Expósito, director de campaña del Eurofighter para Portugal, planteó con claridad el eje de la propuesta. Para él, el Eurofighter Typhoon es la plataforma adecuada para las misiones más probables de la Fuerza Aérea Portuguesa, que pasan por la vigilancia aérea, las misiones de alerta de reacción rápida en el marco de la OTAN y la protección del espacio aéreo nacional. El argumento implícito es que el F-35 está diseñado principalmente para operaciones ofensivas en profundidad dentro de territorio enemigo, un tipo de misión que Portugal difícilmente pondrá en práctica.
Es una distinción que apunta directamente a las necesidades reales del cliente. Portugal no es una potencia de proyección; su rol dentro de la Alianza Atlántica es mayormente defensivo y de vigilancia, lo que hace que las capacidades de penetración del F-35 sean, en la práctica, un exceso costoso.
La dimensión estratégica de las Azores
Esta compra no es solo una decisión de equipamiento. El reemplazo de los F-16M adquiere una dimensión estratégica relevante por el papel que juega Portugal dentro del dispositivo atlántico de la OTAN, y en particular por la importancia geoestratégica de las Azores y la Base de Lajes para Estados Unidos y la Alianza en su conjunto. Lajes es uno de los puntos de tránsito aéreo más críticos del Atlántico norte, lo que convierte la capacidad de defensa aérea de Portugal en algo que va más allá de sus fronteras continentales.
Ese peso estratégico explica por qué Lockheed Martin tampoco está dispuesta a ceder terreno. La empresa ofreció fabricar componentes del F-35 en Portugal si el país termina eligiendo esa plataforma, una táctica habitual en licitaciones de este tipo para generar empleo local y reducir la resistencia política interna a una compra costosa.
Tres candidatos, una sola plaza
SSG Kelly Boyer — Dominio público (trabajo del gobierno de EE.UU.)
El campo está tomando forma con tres competidores bien diferenciados. El Eurofighter Typhoon, desarrollado por el consorcio europeo que integran Airbus, BAE Systems y Leonardo, es el avión de superioridad aérea de cuarta generación avanzada que opera en Alemania, España, Reino Unido e Italia, entre otros. El Gripen E, fabricado por la sueca Saab, es la opción más liviana y económica de las tres, con una huella logística menor y costos operativos relativamente bajos. Y el F-35, el caza furtivo de quinta generación de Lockheed Martin, es la plataforma tecnológicamente más avanzada pero también la más cara en adquisición y sostenimiento.
Cada uno apunta a un perfil distinto de comprador. Para Portugal, la elección estará condicionada tanto por el presupuesto de defensa como por las presiones de sus aliados y por los compromisos industriales que cada fabricante esté dispuesto a ofrecer a cambio del contrato.