El primer F-35A destinado a la Real Fuerza Aérea de Canadá despegó el 23 de septiembre desde la planta de producción de Lockheed Martin en Fort Worth, Texas. La aeronave, identificada con el número de construcción AR-1, voló acompañada por un F-35C que operó como avión de seguimiento de seguridad. Una vez incorporado al servicio activo, el aparato recibirá la designación oficial CF-35A.
Un hito con asterisco
El vuelo inaugural es un paso concreto en un programa que acumula años de historia compleja. Canadá buscó durante mucho tiempo renovar su flota de cazas, un proceso que atravesó cancelaciones, revisiones y presiones políticas durante más de una década antes de que el país terminara eligiendo el F-35. El programa contempla la adquisición de 88 aeronaves, aunque el gobierno canadiense mantiene actualmente bajo revisión el alcance definitivo de ese número.
Esa incertidumbre sobre la cantidad final de aviones convierte al vuelo del AR-1 en un hito técnico importante pero todavía parcial. El aparato voló desde la factoría donde se fabrica, no desde suelo canadiense ni desde una base operativa de la Real Fuerza Aérea. Lo que se certificó el 23 de septiembre es que el primer ejemplar destinado a Canadá es capaz de volar, no que el programa esté cerrado ni que las entregas sean inminentes en un cronograma definido.
Por qué tardó tanto
El proceso canadiense para reemplazar sus CF-18 Hornet fue uno de los más prolongados y accidentados entre los países aliados que terminaron comprando el F-35. El intento de compra directa sin licitación que impulsó el gobierno de Stephen Harper a principios de la década de 2010 generó una controversia política de gran magnitud, lo que llevó al gobierno de Justin Trudeau a relanzar el proceso con una licitación abierta que evaluó otras plataformas, entre ellas el Saab Gripen y el Boeing F/A-18E/F Super Hornet. Después de un proceso extendido, Canadá anunció la elección del F-35 y firmó el acuerdo con Lockheed Martin, pero las discusiones sobre el contrato definitivo y la cantidad exacta de aviones continuaron.
El resultado es que varios países aliados que se sumaron al programa F-35 bastante después que Canadá ya operan la plataforma en servicio activo, mientras el primer ejemplar canadiense recién completa su vuelo de fábrica.
Qué sigue
Marie-Lan Nguyen — CC BY 4.0
El AR-1 deberá completar una serie de pruebas antes de ser entregado formalmente a la Real Fuerza Aérea de Canadá. El proceso habitual en estos programas incluye vuelos de aceptación, verificaciones de sistemas y la transferencia formal del aparato por parte del fabricante a la fuerza aérea compradora. Solo después de esa transferencia el avión empieza a contar como activo operativo. La designación CF-35A que llevará en servicio lo distingue como la variante canadiense de la versión convencional de despegue y aterrizaje del caza.