Un Bayraktar TB3 lanzó sonoboyas en condiciones reales durante el ejercicio Denizkurdu-I/2026 de la Marina turca, operando desde la cubierta de vuelo del TCG Anadolu en el Mediterráneo Oriental. La prueba incluyó el despliegue de dos sonoboyas desde un pod dispensador montado en el ala, un sistema que hasta ahora no había sido revelado públicamente, y la coordinación directa con activos navales de superficie. Es la primera vez que el TB3 demuestra una capacidad de guerra antisubmarina (ASW) desde una plataforma naval embarcada.
El pod alar que cambia el rol del TB3
El detalle técnico más significativo del ensayo es la aparición del dispensador alar. El Bayraktar TB3 ya era conocido como una versión embarcada del TB2, rediseñada con alas plegables para operar desde cubierta sin catapulta ni gancho de frenado, lo que lo hace apto para buques como el TCG Anadolu que no tienen la infraestructura de un portaaviones convencional. La incorporación de un pod específico para sonoboyas agrega una misión completamente distinta a su perfil original de reconocimiento y ataque superficial. Las sonoboyas son sensores desechables que se lanzan al agua para detectar submarinos mediante señales acústicas, y su integración en un dron embarcado permite cubrir áreas extensas sin exponer tripulación ni consumir horas de vuelo de aeronaves tripuladas.
El TCG Anadolu como plataforma de pruebas
El TCG Anadolu es el buque más grande de la flota turca. Diseñado originalmente como un buque de asalto anfibio con capacidad para operar aeronaves de despegue corto y aterrizaje vertical, el proyecto de incorporar el F-35B se frustró después de que Turquía fue expulsada del programa en 2019 por la compra de sistemas de defensa aérea S-400 rusos. Ese revés obligó a Ankara a replantear el rol del buque, y la solución turca fue convertirlo en la primera plataforma naval del mundo diseñada específicamente para operar drones de combate como carga aérea principal. El TB3 pasó a ser el corazón de esa doctrina.
El ejercicio Denizkurdu-I/2026 sirvió entonces como escenario de integración real: no solo el vuelo del dron, sino su coordinación con unidades de superficie para procesar la información que arrojan las sonoboyas. Ese eslabón, la cadena que va del sensor al análisis y de ahí a una respuesta táctica, es el que convierte un ensayo técnico en una capacidad operativa usable.
Por qué importa ahora
Turquía lleva años desarrollando una industria de defensa propia que apunta a reducir su dependencia de proveedores externos, especialmente después de las fricciones con Washington por el S-400. El TB2 ya probó su utilidad en conflictos reales en Nagorno Karabaj, Libia y Ucrania. El TB3 representa el escalón siguiente: un sistema pensado para proyección naval, con capacidades que se van ampliando prueba a prueba.
La guerra antisubmarina es un dominio particularmente exigente. El Mediterráneo Oriental es una zona de tránsito activo de submarinos, tanto de la OTAN como de Rusia, que mantiene presencia naval en el mar Negro y acceso histórico al Mediterráneo a través del Bósforo, controlado por Turquía. Dotar al TCG Anadolu de una capacidad ASW autónoma, aunque sea en fase de desarrollo, cambia el peso estratégico del buque dentro de la alianza y también fuera de ella.
El ensayo no implica que la capacidad esté lista para uso operacional, pero sí que el sistema funciona en condiciones reales y que la Marina turca está construyendo activamente la doctrina para emplearlo.