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Repuestos del F-35 australiano terminaron en Hong Kong y abren una investigación en dos países

Componentes del caza furtivo llegaron a Hong Kong desde Australia en circunstancias que aún se investigan. El jefe de defensa australiano confirmó los hechos pero descartó que las piezas comprometidas sean sensibles.

22 de septiembre de 2026 • El Lado Correcto
Repuestos del F-35 australiano terminaron en Hong Kong y abren una investigación en dos países
Crédito: U.S. Air Force photo by Senior Airman Lauren Clevenger — Public domain

Repuestos del F-35 operados por la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF) fueron desviados a Hong Kong, lo que disparó investigaciones paralelas en el Congreso de los Estados Unidos y en el Departamento de Defensa de Australia. El caso salió a la luz el 18 de septiembre de 2026, cuando Politico lo dio a conocer a partir de fuentes anónimas cercanas al asunto.

Qué dijo la defensa australiana

Repuestos del F-35 australiano terminaron en Hong Kong y abren una investigación en dos países

Bidgee — CC BY-SA 3.0

El jefe de defensa australiano confirmó públicamente que los componentes están desaparecidos, aunque precisó que ninguno de ellos es "sensible". Por su parte, un portavoz de Lockheed Martin, fabricante del F-35, indicó a Breaking Defense que las piezas en cuestión "están fuera de servicio y se consideran de bajo riesgo para su explotación".

Esa distinción importa, aunque no cierra el caso. Que los componentes sean calificados como no sensibles reduce el riesgo inmediato de que China acceda a tecnología clasificada del programa, pero no explica cómo terminaron en Hong Kong ni quiénes estuvieron involucrados en la cadena de custodia.

Por qué el destino es el problema

Hong Kong es territorio chino bajo el esquema "un país, dos sistemas", pero desde la imposición de la Ley de Seguridad Nacional en 2020 su autonomía respecto a Beijing es, en la práctica, muy limitada. Cualquier material de defensa que llegue allí puede quedar expuesto al acceso de las autoridades de seguridad continental. Eso convierte a Hong Kong en un destino especialmente problemático para componentes de un programa tan controlado como el F-35, incluso si las piezas involucradas no tienen clasificación técnica alta.

El F-35 es uno de los sistemas militares más protegidos del mundo en términos de transferencia tecnológica. El programa tiene restricciones estrictas sobre qué partes pueden exportarse, a quién y bajo qué condiciones, precisamente porque concentra tecnologías de furtividad, aviónica y sistemas de fusión de datos que Estados Unidos no quiere que caigan en manos de adversarios. Australia es uno de los socios de primer nivel del programa, con acceso a la variante F-35A, y esa condición implica compromisos de seguridad que van mucho más allá de la operación de las aeronaves.

Investigaciones en paralelo

La apertura de consultas tanto en el Capitolio como en Canberra sugiere que ninguna de las dos partes tiene todavía una respuesta clara sobre cómo ocurrió el desvío. La investigación del lado estadounidense refleja la preocupación directa de Washington sobre la integridad del programa, independientemente de que las piezas sean o no clasificadas: el solo hecho de que componentes identificados como F-35 hayan llegado a Hong Kong es suficiente para activar los mecanismos de control.

El caso también pone bajo la lupa los procedimientos de descarte y disposición de repuestos de la RAAF. En programas de aviación de combate, las piezas fuera de servicio no se desechan por canales comerciales ordinarios: tienen trazabilidad obligatoria y deben seguir protocolos específicos de destrucción o devolución al fabricante. Cómo se perdió esa trazabilidad en este caso es una de las preguntas centrales que buscan responder ambas investigaciones.

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