Lockheed Martin presentó el primer F-35A de Alemania
El avión fue exhibido durante una ceremonia en la planta de Fort Worth, Texas, donde se fabrican todos los F-35 de la familia Lightning II.
El avión fue exhibido durante una ceremonia en la planta de Fort Worth, Texas, donde se fabrican todos los F-35 de la familia Lightning II.
El primer F-35A Lightning II destinado a la Fuerza Aérea alemana fue presentado públicamente por Lockheed Martin en su instalación de Fort Worth, Texas. El acto de rollout marcó un hito en el proceso de reequipamiento aéreo de Alemania, país que decidió adoptar el caza furtivo estadounidense para reemplazar a sus veteranos Tornado IDS, que llevan décadas en servicio y cuya vida operativa se acerca al límite.
El camino hasta este rollout fue prolongado y políticamente sinuoso. Alemania evaluó durante años distintas alternativas para suceder al Tornado, un avión que en la Luftwaffe cumple también una misión de alta sensibilidad dentro del esquema de uso compartido nuclear de la OTAN, conocido como nuclear sharing. Esa función exige un caza certificado para portar armamento nuclear táctico estadounidense, lo que acotó el abanico de opciones posibles y terminó inclinando la balanza hacia el F-35A, el único avión de nueva generación con esa certificación disponible para aliados no nucleares.
La decisión formal de adquirir el F-35A llegó en el contexto del giro que dio la política de defensa alemana tras la invasión rusa a Ucrania en 2022. Berlín comprometió ese año un fondo especial de 100.000 millones de euros para modernizar sus fuerzas armadas, el Bundeswehr, y la compra de cazas de quinta generación se convirtió en una de las prioridades del plan. El F-35 pasó a ser la opción central no solo por sus capacidades técnicas, sino por el respaldo político que implicaba alinearse más estrechamente con la arquitectura de defensa de la Alianza Atlántica en un momento de tensión sostenida con Rusia.
Nilreb19 — CC BY-SA 4.0
El F-35A es la variante de despegue y aterrizaje convencional de la familia Lightning II, diseñada para operar desde pistas terrestres estándar. Incorpora tecnología de baja observabilidad, sensores de fusión de datos avanzados y capacidad de guerra electrónica integrada, rasgos que lo ubican como uno de los cazas más complejos en servicio activo en cualquier fuerza aérea del mundo. Su producción está centralizada en la planta de Fort Worth, desde donde salen los aparatos destinados a las docenas de países que integran el programa o compraron el avión bajo acuerdos de venta directa.
Para Alemania, la incorporación del F-35A implica también una integración más profunda en los sistemas de inteligencia y enlace de datos que usan las fuerzas de la OTAN, dado que el avión opera dentro de ecosistemas de red que ya utilizan aliados como el Reino Unido, Países Bajos, Noruega, Dinamarca, Bélgica e Italia. Ese factor de interoperabilidad pesa tanto como las capacidades individuales del avión en sí.
United States Air Force — Public domain
El rollout en Fort Worth es un momento visible, pero representa apenas una etapa temprana dentro de un proceso de entrega y certificación que se extenderá por varios años. Los pilotos alemanes deberán completar su entrenamiento en instalaciones estadounidenses antes de que los aviones puedan declararse operativos en Europa. La transición desde el Tornado es gradual, y Alemania tiene previsto mantener ambas plataformas en servicio en paralelo durante un período de solapamiento.
Lo que quedó expuesto en Fort Worth es, en términos concretos, el primer avión con matrícula alemana saliendo de la línea de ensamblaje. El proceso hasta tener escuadrones plenamente operativos en suelo europeo todavía requiere tiempo, infraestructura y certificaciones. Pero el hito es real y marca el comienzo formal de una nueva era para la aviación de combate alemana.