Venezuela activó la Academia Militar de Sistemas No Tripulados, un nuevo centro educativo dentro de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela que formará personal en el uso, diseño, programación y mantenimiento de plataformas no tripuladas. La creación del organismo había sido aprobada por el Consejo Directivo de esa casa de estudios el 28 de agosto pasado.
Lo que enseñará la academia
El programa de formación no se limita a los sistemas no tripulados en sentido estricto. Incluye también sensores, ciberdefensa e inteligencia artificial aplicada al ámbito militar, y cubre el ciclo tecnológico completo: desde el diseño y la programación hasta la simulación y el mantenimiento. Es decir, apunta a que el personal venezolano pueda gestionar una plataforma de este tipo en todas sus etapas, no solo operarla.
Parte de un plan más amplio
La puesta en marcha de la academia se enmarca en el Plan Estratégico de Modernización de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana 2026-2032, que el Ministerio del Poder Popular para la Defensa tiene actualmente en ejecución. El plan establece un horizonte de seis años para modernizar las capacidades militares del país, y la apuesta por la formación en sistemas no tripulados e inteligencia artificial es uno de sus ejes visibles.
En términos más amplios, la creación de academias especializadas en drones militares no es una novedad regional. Varios países de América Latina y el Caribe vienen incorporando estas plataformas a sus fuerzas armadas en los últimos años, tanto para vigilancia de fronteras y espacios marítimos como para operaciones terrestres. Lo que distingue a la iniciativa venezolana es la formalización institucional: no se trata de un curso o una unidad de entrenamiento ad hoc, sino de una estructura académica permanente dentro de una universidad militar establecida, con un currículo que integra IA y ciberdefensa como materias propias, no como añadidos.
Esa integración refleja una tendencia que las fuerzas armadas de todo el mundo vienen adoptando con distintos ritmos: la convergencia entre sistemas no tripulados, guerra electrónica y capacidades cibernéticas como un conjunto unificado, en lugar de áreas separadas. Que Venezuela institucionalice esa convergencia en una academia propia indica que el Ministerio de Defensa apuesta a desarrollar capacidades internas en lugar de depender exclusivamente de la transferencia tecnológica o la asistencia de terceros países.
Por qué importa el timing
La apertura se produce en un momento en que los drones militares pasaron de ser una herramienta de nicho a un factor decisivo en conflictos recientes, algo que reorientó las prioridades de adquisición y formación de numerosas fuerzas armadas a nivel global. Para Venezuela, que enfrenta restricciones de acceso a tecnología occidental por sanciones internacionales, el desarrollo de capacidad propia en diseño y mantenimiento tiene una lógica adicional: reduce la dependencia de proveedores externos en un segmento que, de otro modo, sería difícil de sostener logísticamente.