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La Marina de EE.UU. encargó a Boeing la fabricación inicial del dron cisterna MQ-25 Stingray

El programa, que sufrió retrasos y sobrecostes, superó un hito clave de desarrollo y pasó a producción inicial de baja cadencia. El USS Theodore Roosevelt será el primer portaaviones en desplegarlo.

19 de septiembre de 2026 • El Lado Correcto
La Marina de EE.UU. encargó a Boeing la fabricación inicial del dron cisterna MQ-25 Stingray
Crédito: DVIDS / Depto. de Defensa de EE.UU. — Dominio público (trabajo del gobierno de EE.UU.)

Boeing recibió la orden de comenzar a fabricar los primeros ejemplares del MQ-25 Stingray, el dron de reabastecimiento en vuelo que la Marina estadounidense planea operar desde sus portaaviones. El paso se produjo después de que el Departamento de la Marina autorizara el inicio de la producción inicial de baja cadencia, conocida como LRIP por sus siglas en inglés, tras superar el denominado Milestone C, uno de los hitos formales más importantes en el ciclo de adquisición de sistemas de defensa.

Un vuelo que abrió la puerta

La Marina de EE.UU. encargó a Boeing la fabricación inicial del dron cisterna MQ-25 Stingray

DVIDS / Depto. de Defensa de EE.UU. — Dominio público (trabajo del gobierno de EE.UU.)

En abril pasado, el primer ejemplar representativo de producción del MQ-25 completó con éxito su vuelo inaugural. Un mes después llegó la autorización de la Marina para avanzar hacia la fase LRIP. El USS Theodore Roosevelt fue designado como el primer portaaviones en operar el sistema y ya cuenta con la infraestructura necesaria para planificar, controlar y coordinar las misiones del dron.

Alcance extendido como prioridad

El argumento central detrás del MQ-25 es el alcance. La Marina estadounidense identificó como una prioridad estratégica extender el radio de acción de sus alas aéreas embarcadas, en parte como respuesta al desarrollo por parte de China de sistemas antibuque de largo alcance capaces de amenazar a los grupos de combate antes de que sus aviones puedan actuar. Al proporcionar combustible a los cazas lejos del portaaviones, el Stingray permite que esas aeronaves lleguen más lejos sin depender de una cadena de reabastecimiento vulnerable o de tanqueros tripulados que expongan a la fuerza. La plataforma también libera a los F/A-18 que hoy cumplen tareas de cisterna para volver a roles de combate, lo que aumenta la disponibilidad efectiva del ala aérea.

Retrasos y sobrecostes documentados

El programa llegó a esta instancia con demoras respecto a la planificación original. El Servicio de Investigación del Congreso de EE.UU. publicó recientemente una versión actualizada de su informe sobre el MQ-25 donde documenta los retrasos y los sobrecostes acumulados durante el desarrollo. Aunque las fuentes no detallan las cifras exactas de esos incrementos de costo, el informe del Congreso es señal de que el programa enfrentó una vigilancia legislativa sostenida, lo habitual cuando un sistema estratégico supera sus estimaciones iniciales de tiempo y dinero.

Más allá del reabastecimiento

El MQ-25 fue diseñado con una arquitectura abierta pensada para crecer. La Marina contempla que, una vez consolidada la misión de cisterna como capacidad principal, el sistema pueda asumir tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, actuar como nodo de comunicaciones o integrarse en operaciones de combate junto a aeronaves tripuladas. Ese esquema anticipa el concepto de ala aérea híbrida que la Armada prevé desarrollar durante la próxima década, donde drones y pilotos operen en conjunto desde la cubierta de vuelo. Es un modelo que varias fuerzas aéreas del mundo están explorando, aunque la Marina estadounidense es la que está más cerca de hacerlo una realidad operativa con un sistema embarcado en portaaviones de combate reales.

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