A las 11 de la mañana del viernes 18 de septiembre, el guardacostas chino 21585 interceptó al BRP Datu Magat Salamat (MMOV 3015) a 100 kilómetros al oeste de Palawan, dentro de la zona económica exclusiva filipina. El buque, perteneciente a la Oficina de Pesca y Recursos Acuáticos de Filipinas (BFAR), realizaba una patrulla de reabastecimiento marítimo para llevar combustible a pescadores filipinos en la zona.
El choque y sus circunstancias
Philippine Coast Guard — Public domain
La Guardia Costera del guardacostas chino 21585 interceptó al Magat Salamat y lo embistió de forma deliberada durante la operación de patrulla. El incidente quedó registrado en video, un detalle que Manila ha convertido en herramienta habitual para documentar y difundir los enfrentamientos ante la comunidad internacional. La Guardia Costera filipina confirmó el hecho mediante un comunicado oficial.
Una disputa que escala sin pausa
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El Mar del Sur de China concentra algunas de las reclamaciones territoriales superpuestas más complejas del mundo. China reivindica la mayor parte de ese espacio marítimo sobre la base de la llamada "línea de los nueve puntos", una demarcación que en 2016 fue declarada sin sustento jurídico por un tribunal internacional de arbitraje, fallo que Beijing rechazó y nunca reconoció. Filipinas, en cambio, reclama soberanía sobre áreas que caen dentro de su zona económica exclusiva conforme al derecho del mar.
Los enfrentamientos entre ambas guardacostas no son nuevos, pero sí se hicieron más frecuentes y más violentos a lo largo de 2026. El patrón se repite con variaciones: buques chinos bloquean, persiguen, usan cañones de agua o embisten a embarcaciones filipinas que intentan reabastecer puestos de avanzada o comunidades pesqueras en zonas disputadas. El Banco Scarborough y el Segundo Banco Thomas, donde Manila mantiene una presencia deliberadamente simbólica con el buque varado BRP Sierra Madre, fueron escenario de choques anteriores. Palawan, la larga isla que corre paralela al Mar del Sur de China y que alberga bases militares filipinas, es otro de los focos permanentes del conflicto.
El contexto político y la presión sobre Manila
El gobierno del presidente Ferdinand Marcos Jr. endureció su postura frente a Beijing desde que asumió, apostando por una mayor transparencia en los incidentes y por el fortalecimiento del vínculo de seguridad con Estados Unidos. Esa estrategia incluye la publicación sistemática de videos de los choques, que permiten a Manila construir un relato documentado ante sus aliados y ante la opinión pública regional. Washington, por su parte, reafirmó en múltiples oportunidades que el Tratado de Defensa Mutua con Filipinas aplica ante ataques a fuerzas, embarcaciones o aeronaves filipinas en el Mar del Sur de China.
China, en tanto, sostiene que sus acciones son legítimas dentro de lo que considera su propio territorio y que son las embarcaciones filipinas las que provocan las situaciones. Esa narrativa choca frontalmente con las imágenes que Filipinas difunde de manera casi inmediata tras cada incidente.
El choque del viernes al BRP Datu Magat Salamat es un eslabón más de esa cadena. Lo que cambia es el ritmo, que se hace más intenso, y la naturaleza de los blancos: ya no solo puestos militares simbólicos, sino también buques civiles del Estado en misiones de abastecimiento pesquero.