El 15 de septiembre, en la conferencia internacional ISTC celebrada en Seúl bajo la organización de la Administración del Programa de Adquisiciones de Defensa de Corea del Sur (DAPA), el astillero Hanwha Ocean expuso su propuesta para dos de los programas de renovación naval más importantes que evalúa Chile. Para el reemplazo de submarinos, la empresa presentó el Ocean 2000. Para el programa de fragatas, postuló al Ocean 4500.
El Ocean 2000 en detalle
Lo que diferencia la propuesta de Hanwha Ocean de una oferta estándar es el enfoque con el que presentó el Ocean 2000. Seongwoo Park, vicepresidente senior de Negocios Internacionales de Buques Navales de la empresa, explicó ante los asistentes que el submarino fue desarrollado bajo el principio de que el requisito de la misión determina el tamaño, y no al revés. En la práctica, eso significa que la plataforma no se ofrece como una configuración fija sino como un diseño que puede optimizarse en torno a los requerimientos operativos específicos de la Armada de Chile.
El lema de la presentación fue "Diseñando la próxima flota de Chile, juntos", una frase que sintetiza tanto la propuesta técnica como la apuesta política detrás de ella. Hanwha Ocean incluyó explícitamente la construcción conjunta entre sus condiciones de oferta, lo que abre la puerta a participación industrial chilena en la fabricación del submarino y a una cooperación naval de más largo alcance.
En cuanto al estado del programa, Park confirmó que el concepto y el diseño básico del Ocean 2000 están completados, y que actualmente se trabaja en la maduración del diseño. No es, entonces, un papel en blanco ni tampoco un producto ya en serie: se encuentra en la etapa intermedia de desarrollo.
Cinco prioridades operativas
El diseño del Ocean 2000 está organizado alrededor de cinco prioridades operativas declaradas por el fabricante: autonomía, sigilo, letalidad, inteligencia y adaptabilidad. Esta estructura de prioridades es relevante en el contexto chileno porque los submarinos Clase 1400L que el país busca reemplazar son plataformas convencionales de propulsión diésel-eléctrica, con décadas de servicio, que la Armada de Chile ha mantenido operativos con sucesivas actualizaciones. Reemplazarlos implica no solo adquirir capacidad submarina nueva sino definir qué tipo de submarino necesita Chile para las próximas dos o tres décadas.
Un mercado competido
Chile no es el único cliente potencial que Hanwha Ocean tiene en carpeta, pero sí uno de los más activos en materia de modernización naval en Sudamérica. La empresa surcoreana ya tiene presencia en el mercado regional y compite en un segmento donde también participan constructores europeos con larga historia en ventas de submarinos convencionales, como los alemanes de ThyssenKrupp Marine Systems, proveedor histórico de los propios Clase 1400L chilenos, o los franceses de Naval Group. La propuesta de construcción conjunta busca diferenciarse precisamente en ese eje: no solo vender el producto, sino anclar la relación con transferencia tecnológica e industria local.
Que la presentación haya sido en el ISTC de Seúl, un evento pensado para conectar la industria de defensa surcoreana con compradores internacionales, muestra también la estrategia de Hanwha Ocean de usar el respaldo institucional de su propio gobierno para proyectar sus capacidades en mercados como el latinoamericano.