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La guerra contra Irán ya le costó 38.000 millones de dólares a Estados Unidos y agotó dos tercios de sus interceptores de misiles

Una nueva evaluación de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) cifra en 38.000 millones de dólares el costo acumulado de las operaciones militares contra Irán, con un ritmo de gasto de entre 2.000 y 3.000 millones mensuales. Simultáneamente, un inspector del Pentágono confirmó que los ataques iraníes dañaron cientos de edificios militares y diplomáticos, y decenas de aeronaves.

15 de septiembre de 2026 • El Lado Correcto
La guerra contra Irán ya le costó 38.000 millones de dólares a Estados Unidos y agotó dos tercios de sus interceptores de misiles
Crédito: Lance Cpl. Alyssa Chuluda — Public domain

El precio de la guerra contra Irán empieza a tomar forma con números concretos. La Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos (CBO, por sus siglas en inglés) publicó un análisis que sitúa en unos 38.000 millones de dólares el costo total de las operaciones de combate hasta la fecha, con un ritmo de gasto que la misma CBO proyecta en entre 2.000 y 3.000 millones de dólares por mes de continuar el conflicto.

Pero el costo financiero es solo una parte del diagnóstico. El dato que más preocupa a los planificadores militares es el estado de los arsenales. Según la CBO, el conflicto agotó dos tercios de los interceptores de misiles de que disponía Estados Unidos al inicio de las hostilidades. Reponer esas reservas, advierte el organismo, llevará al menos cinco años.

Ataques iraníes con daños extendidos

Por separado, el inspector general del Pentágono relevó el alcance físico de los ataques iraníes sobre posiciones estadounidenses. El informe constata daños en cientos de edificios militares y diplomáticos, además de decenas de aeronaves afectadas. Las fuentes no desglosan qué tipos de instalaciones ni qué modelos de aviones sufrieron daños, pero la escala del relevamiento deja en claro que la respuesta iraní no se limitó a acciones simbólicas.

El problema que no tiene solución rápida

El vaciamiento de los inventarios de interceptores es el nudo más difícil del balance. Las cadenas de producción de sistemas como los empleados para la defensa antimisiles no se aceleran en meses: requieren componentes de alto valor tecnológico, líneas de ensamblado especializadas y tiempos de prueba que no admiten atajos. El plazo de "al menos cinco años" que menciona la CBO no es una advertencia retórica, sino una estimación técnica que refleja cómo funciona la industria de defensa en la práctica.

Esa brecha de capacidad tiene consecuencias inmediatas hacia adentro del conflicto y hacia afuera. Mientras la reposición avanza a ritmo industrial, las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región operan con reservas reducidas para interceptar amenazas aéreas y balísticas. Al mismo tiempo, cualquier otro escenario que requiera ese tipo de municiones, ya sea en Europa o en el Indo-Pacífico, parte de un inventario ya comprometido.

Una factura que sigue corriendo

Los 38.000 millones ya gastados representan un costo acumulado desde el inicio de las operaciones, pero la proyección de 2.000 a 3.000 millones mensuales indica que esa cifra crece de forma sostenida. A modo de referencia, ese rango mensual equivale a lo que Estados Unidos destinó en algunos años completos a asistencia militar a socios en otras regiones. No es el gasto de una operación quirúrgica de corto plazo.

El informe de la CBO llega en un momento en que el Congreso debate los límites del gasto en defensa y la administración tiene que justificar la continuidad de las operaciones frente a una factura que no deja de subir. Los números publicados este martes ponen sobre la mesa, en términos fiscales y de capacidad operativa, exactamente cuánto está costando sostener el enfrentamiento con Irán.

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