Lockheed Martin le está apostando cada vez más fuerte al Vectis. La empresa anunció el 14 de septiembre que su legendaria división de proyectos secretos, Skunk Works, ya empezó a construir cuatro unidades adicionales del dron, sumándose al primer prototipo que ya estaba en desarrollo. En total serán cinco aeronaves, todas antes de que el programa haya volado ni una sola vez.
El anuncio llegó poco después de una conferencia aeronáutica importante cerca de Washington, donde Skunk Works también compartió nuevas imágenes del Vectis y algunos detalles técnicos sobre su diseño, que hasta ahora permanecía en gran medida en las sombras.
Diseño pensado para sobrevivir
El Vectis es un dron sin cola, una configuración que reduce drásticamente la firma de radar y lo acerca a los principios del diseño furtivo que Skunk Works lleva décadas perfeccionando. Una de sus características más llamativas es la toma de aire "submerged", es decir, enterrada en el fuselaje en lugar de sobresalir hacia afuera, lo que también contribuye a minimizar su perfil radar. El enfoque general del diseño pone la supervivencia en el centro, no como una característica más sino como el criterio que guía el resto de las decisiones.
Esta clase de drones entra en la categoría que el Ejército del Aire de Estados Unidos llama Collaborative Combat Aircraft, o CCA, aeronaves autónomas pensadas para operar en conjunto con cazas tripulados como el F-35 o el F-22. La idea es que los CCA puedan absorber riesgos, saturar defensas enemigas o extender el alcance de los sensores del avión tripulado sin poner en peligro a ningún piloto.
Un programa todavía en tierra
Staff Sgt. Jake Jacobsen, U.S. Air Force — Public domain
El primer vuelo del Vectis está proyectado para antes de que termine 2027. Eso significa que Lockheed está ampliando la flota de prototipos mientras el programa todavía no demostró nada en el aire. Es una apuesta interna significativa: construir cinco aeronaves en paralelo, antes del primer vuelo, implica asumir costos y riesgos de ingeniería que normalmente se distribuyen a lo largo del tiempo.
Ese tipo de decisión refleja la urgencia que existe en el sector. El programa CCA de la Fuerza Aérea estadounidense está avanzando rápido y hay varios competidores en carrera, entre ellos General Atomics con su YFQ-42A y Anduril con el YFQ-44A, que ya fueron seleccionados en una primera fase. Lockheed, que no ganó esa licitación inicial, está apostando a seguir en el juego con recursos propios, sin contrato federal que respalde los costos por ahora.
Por qué importa más allá del contrato
Skunk Works tiene un historial que justifica tomarlo en serio incluso cuando opera sin un contrato en mano. Esa misma división produjo el U-2, el SR-71 Blackbird y el F-117, aviones que redefinieron lo que era posible en su momento. Que hoy apueste a construir cinco prototipos de un dron de combate sigiloso, de forma anticipada y con recursos propios, dice bastante sobre cómo evalúa las perspectivas del mercado CCA a mediano plazo.
El programa Vectis todavía tiene mucho por demostrar. Pero la decisión de escalar la producción de prototipos antes del primer vuelo convierte al Vectis en uno de los programas de drones de combate más activos del sector privado estadounidense en este momento.