El Bayraktar Akinci completó el viernes su primera prueba de lanzamiento del misil balístico aire-lanzado İHA-300, también conocido como UAV-300, desarrollado por la empresa turca Roketsan. El objetivo era marítimo y estaba ubicado a más de 250 km del punto de disparo, según confirmaron ambas compañías tras difundir imágenes del ensayo.
La campaña de pruebas de ese día incluyó también el disparo del misil supersónico UAV-122, otro armamento de la misma familia. Las imágenes publicadas por Baykar y Roketsan mostraron al Akinci con el İHA-300 ya integrado bajo sus alas antes del lanzamiento, una configuración que ya había sido avistada en ejercicios previos, donde el drone volaba con el misil montado sin llegar a dispararlo.
Un hito en armamento de drones
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El İHA-300 representa un salto cualitativo en la capacidad ofensiva del Akinci. Los misiles balísticos aire-lanzados permiten alcanzar objetivos a distancias considerables con trayectorias difíciles de interceptar, combinando el alcance de un misil balístico convencional con la movilidad y el sigilo relativo de un drone de combate como plataforma lanzadora. La naturaleza supersónica del İHA-300 agrega una capa adicional de complejidad defensiva para cualquier sistema adversario.
El Bayraktar Akinci es el drone de combate de mayor tamaño y capacidad de carga del portafolio de Baykar. A diferencia del TB2, que se hizo conocido mundialmente en los conflictos de Siria, Libia y Ucrania con municiones más livianas, el Akinci fue diseñado desde el inicio para transportar armamento más pesado y operar a mayores altitudes. Su incorporación de motores de turbohélice le permite cargar una variedad de sistemas que incluyen tanto municiones guiadas convencionales como misiles de largo alcance.
Turquía acelera su industria de defensa
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Para la industria de defensa turca, el ensayo del İHA-300 tiene un peso simbólico y estratégico considerable. Turquía lleva más de una década consolidando un ecosistema de empresas de armamento nacionales, con Baykar y Roketsan como dos de sus pilares principales. La política oficial apunta a reducir la dependencia de proveedores extranjeros y, al mismo tiempo, posicionar al país como exportador de sistemas militares avanzados.
El Akinci ya opera en la Fuerza Aérea turca y fue vendido a varios países. La integración de un misil balístico supersónico de largo alcance lo convierte en una plataforma con capacidades que hasta hace poco estaban reservadas a cazas tripulados o a misiles lanzados desde buques y plataformas terrestres. Que un drone de combate pueda amenazar objetivos navales a más de 250 km amplía el espectro de amenazas que cualquier fuerza naval adversaria tiene que calcular en un teatro de operaciones donde Turquía esté presente.
Roketsan, por su parte, viene desarrollando una línea de misiles supersónicos para integración aérea que cubre diferentes rangos y perfiles de vuelo. El UAV-122 y el İHA-300 forman parte de esa familia, pensada específicamente para drones de combate de largo alcance como el Akinci.