La Fuerza Espacial estadounidense seleccionó un sitio en el norte de Texas como ubicación preferida para el tercer y último nodo de su red Deep Space Advanced Radar Capability, conocida como DARC. El anuncio se hizo el 9 de septiembre de 2026. Las obras civiles en ese emplazamiento tienen previsto completarse en 2029, con inicio de operaciones proyectado para 2030.
Qué es el DARC
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El DARC es una red de radar de espacio profundo de carácter trinacional, desarrollada para rastrear objetos en órbita alta, incluyendo satélites y potencial basura espacial o amenazas en el entorno geoestacionario. La red funciona como sistema distribuido: varios sitios en distintas ubicaciones geográficas cubren de forma continua una franja del espacio que un único radar no podría vigilar. Los dos primeros nodos ya estaban definidos antes de este anuncio; el sitio texano cierra la arquitectura completa de la red.
El tercer nodo
A diferencia de los otros dos emplazamientos, que están fuera del territorio continental estadounidense, el nodo de Texas representa la contribución doméstica de EE.UU. a la red. La elección de una ubicación en el norte del estado responde a criterios técnicos y logísticos propios de este tipo de infraestructura, que requiere grandes extensiones de terreno libre de interferencias electromagnéticas y con buena visibilidad del cielo. La construcción civil se extenderá durante los próximos años, con la puesta en marcha prevista en 2030.
Por qué importa ahora
El espacio se consolidó en la última década como un dominio militar crítico, y la capacidad de monitorear con precisión lo que orbita a decenas de miles de kilómetros de altitud pasó a ser una prioridad para las potencias que dependen de satélites para sus operaciones militares y civiles. La Fuerza Espacial estadounidense, creada en 2019, viene desarrollando capacidades propias de vigilancia del entorno orbital como parte de esa reorientación estratégica. El DARC es uno de sus programas centrales en ese eje: no busca simplemente catalogar objetos, sino hacerlo con mayor velocidad y resolución que los sistemas heredados, en un momento en que China y Rusia también expanden sus capacidades en el dominio espacial. La naturaleza trinacional del proyecto, que involucra a aliados además de EE.UU., refuerza la lógica de distribuir tanto los costos como la cobertura geográfica de la red.