El J-10CE encabezó la exhibición china en El Alamein. El caza monomotor multirrol, versión de exportación del J-10C que la Fuerza Aérea china opera en números significativos, fue el protagonista visual de la participación de Pekín en el show egipcio. A su lado aparecieron el J-16, caza bimotriz de superioridad aérea y ataque al suelo derivado del Su-27, el avión de alerta temprana KJ-500, el helicóptero Z-20, y una serie de drones no especificados en la información disponible.
AVIC y la Fuerza Aérea, juntos en escena
La presencia en El Alamein fue una operación conjunta entre la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación y AVIC, la corporación estatal que agrupa a los principales fabricantes de aeronaves militares y civiles de China. Esa combinación no es casual. Cuando Pekín decide mostrar equipamiento en un show internacional, casi siempre lo hace con aviones reales en vuelo o en estática, operados por pilotos militares, con el respaldo comercial del fabricante estatal detrás. El mensaje es doble: el sistema funciona y hay producción en serie disponible.
El J-10CE, en particular, ya tiene un cliente de exportación confirmado: Pakistán lo incorporó a su fuerza aérea a partir de 2022, convirtiéndose en el primer operador extranjero del tipo. Eso le da al avión una credencial concreta frente a potenciales compradores en África y Medio Oriente, regiones donde China viene ganando espacio frente a proveedores occidentales y rusos.
Egipto como escenario estratégico
Oana Copaceanu — Dominio público (trabajo del gobierno de EE.UU.)
Egipto no es un escenario neutro para este tipo de exhibición. El país es uno de los mayores importadores de armamento del mundo y tiene una relación de defensa histórica con Estados Unidos, que incluye los F-16 de su fuerza aérea y los tanques M1 Abrams de su ejército. Al mismo tiempo, El Cairo viene diversificando proveedores desde hace años, con compras a Rusia, Francia y, más recientemente, una apertura creciente hacia China.
El Alamein International Airshow se celebra en la base aérea de El Alamein, en el norte del país, y se consolidó en los últimos años como uno de los eventos aeroespaciales más relevantes de la región. Para China, participar con esta magnitud de equipamiento no es solo una vidriera comercial: es también una señal política de que Pekín está dispuesto a competir abiertamente por contratos de defensa en un mercado que Washington considera parte de su esfera de influencia tradicional.
Una apuesta cada vez más visible
La escala de la participación china en El Alamein 2026 refleja una tendencia que viene consolidándose desde mediados de la década pasada. La industria aeronáutica de defensa china pasó de ser casi invisible en los grandes shows internacionales a tener presencias de primer nivel en eventos como el Dubai Airshow, el Paris Air Show y, ahora, el de El Alamein. El KJ-500, por ejemplo, es un sistema de alerta temprana aerotransportada que compite directamente con el E-7 Wedgetail de Boeing o el Saab GlobalEye en el segmento de exportación, aunque con una trayectoria operativa todavía menos conocida públicamente.
China News Service — CC BY 4.0
El Z-20, helicóptero de utilidad militar con un diseño que recuerda al UH-60 Black Hawk de Sikorsky, también suma interés en mercados que buscan capacidades de transporte y operaciones especiales sin depender de proveedores occidentales sujetos a restricciones políticas en la transferencia de tecnología.