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Rusia mostró municiones furtivas para el Su-57 en Egipto mientras acelera una planta de misiles en Siberia

En el inicio del El Alamein Airshow, Rostec presentó una serie de efectos aire-lanzados de bajo perfil radar diseñados para el caza Su-57E. Al mismo tiempo, Moscú avanza en la construcción de un sitio masivo para componentes de misiles en las profundidades de Siberia.

9 de septiembre de 2026 • El Lado Correcto
Rusia mostró municiones furtivas para el Su-57 en Egipto mientras acelera una planta de misiles en Siberia
Crédito: @洋务先駆张之洞

El 8 de septiembre de 2026, Rusia aprovechó el arranque del El Alamein Airshow en Egipto para presentar en sociedad un conjunto de municiones furtivas concebidas para el Su-57E, la versión de exportación de su caza de quinta generación. La presentación estuvo a cargo de Rostec, el conglomerado estatal ruso de defensa, y llamó la atención porque los sistemas exhibidos difuminan la frontera entre drones de ataque de bajo costo y misiles de crucero.

Las municiones del Su-57

Rusia mostró municiones furtivas para el Su-57 en Egipto mientras acelera una planta de misiles en Siberia

@洋务先駆张之洞

Los efectos presentados son aire-lanzados y están diseñados para operar desde el Su-57E con características de baja observabilidad. Según la información disponible, parte de los sistemas exhibidos derivaría de la familia S-71. Lo que los hace notar es su lógica de diseño: combinan la firma radar reducida propia de los cruceros furtivos con una arquitectura de producción más económica, más cercana a la de los drones de ataque desechables que proliferan en los conflictos actuales. Es una tendencia que Rusia comparte con otras potencias militares, aunque Moscú la desarrolla bajo la presión directa de su experiencia en combate en Ucrania, donde la demanda de municiones de precisión a largo alcance se volvió permanente.

El El Alamein Airshow tiene una dimensión comercial clara. Egipto es uno de los mercados de defensa más activos del norte de África y el Medio Oriente, y Rusia históricamente tiene presencia en la región. Mostrar capacidades del Su-57E en ese escenario apunta a posicionar la plataforma frente a potenciales compradores, en un contexto donde las sanciones occidentales limitan cada vez más el acceso ruso a tecnología pero no necesariamente a clientes en el sur global.

La planta en Siberia

Paralelo al show aéreo, Rusia está construyendo un sitio de grandes dimensiones en Siberia destinado a la producción de componentes de misiles. La elección de una ubicación profunda en el interior del país no es casual. Dispersar la industria de defensa en regiones alejadas de la línea de frente y de las rutas de ataque ucraniano con drones es una decisión que Moscú viene tomando de forma sistemática desde 2022. Colocar instalaciones críticas en Siberia las pone fuera del alcance de los sistemas que Ucrania tiene hoy disponibles y reduce la vulnerabilidad ante futuras capacidades de largo alcance.

Este tipo de relocalización industrial implica costos logísticos y de infraestructura considerables, pero la prioridad rusa es garantizar la continuidad de la producción de misiles sin depender de plantas ubicadas en zonas más expuestas al oeste del país. La escala del sitio, descrita como masiva, sugiere que no se trata de una instalación secundaria sino de un nodo central dentro de la cadena de fabricación de misiles.

La respuesta estadounidense

Rusia mostró municiones furtivas para el Su-57 en Egipto mientras acelera una planta de misiles en Siberia

Senior Airman Duane Morgan — Public domain

Mientras Rusia expande su capacidad de producción y exhibe nuevas municiones, la Fuerza Aérea estadounidense acelera la búsqueda de un reemplazo para el MQ-9 Reaper. El programa se llama Massed Modular Aircraft y apunta a un airframe con un costo de alrededor de 10 millones de dólares, al que se sumarían los costos de sensores y sistemas. El empuje viene de las pérdidas sufridas por los Reaper en Irán, que dejaron expuesta la vulnerabilidad de plataformas de alto valor operando en entornos con defensa aérea activa.

El MQ-9 fue durante años el estándar de los drones de vigilancia y ataque de largo alcance de Estados Unidos, pero su costo unitario elevado y su dependencia de entornos con poco riesgo lo hacen difícil de sostener frente a adversarios con capacidades antiaéreas reales. El programa Massed Modular Aircraft apunta exactamente a eso: volumen y costo accesible, en lugar de plataformas de alta gama que no se pueden perder sin consecuencias políticas y presupuestarias. La lógica es similar a la que Rusia aplica con sus municiones derivadas del S-71: más barato, más reemplazable, más difícil de neutralizar por saturación.

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