Tres movimientos separados, pero que apuntan en la misma dirección: la Armada de Chile viene mostrando un nivel de actividad inusual en materia de interoperabilidad y modernización. El más visible de todos ocurrió en las costas de California.
El Montt en aguas de la Tercera Flota
Gordon Leggett — CC BY-SA 4.0
El petrolero de flota AO-52 Almirante Montt zarpó de la base naval de San Diego para ejecutar maniobras de reaprovisionamiento en la mar (RAS) con unidades de la US Navy. Al mando del capitán de navío José Ignacio Pájaro, el buque abasteció en altamar a los destructores USS Barry (DDG-52) y USS Hopper (DDG-70) de la clase Arleigh Burke, y al buque de asalto anfibio USS John P. Murtha (LPD-26) de la clase San Antonio, entre otras unidades.
El despliegue forma parte de la comisión Southern Mammoth 2026, que se extenderá por alrededor de cuatro meses y tiene como objetivo prestar apoyo logístico a la Tercera Flota estadounidense. El AO-52 había llegado a San Diego el 18 de agosto.
Las maniobras RAS son técnicamente exigentes: requieren mantener dos buques en formación estrecha a velocidad constante mientras se transfiere combustible o pertrechos en movimiento. Para la Armada de Chile, este tipo de ejercicio conjunto no es nuevo, pero el alcance de Southern Mammoth 2026, con un buque nacional integrado directamente al ciclo logístico de la Tercera Flota de la US Navy durante meses, subraya el nivel de confianza operativa entre ambas marinas.
Sonar y sonoboyas para ala fija
El 6 de agosto, en Valparaíso, Patricio Fajardo, representante de Blue Aerospace LLC, se reunió con personal de la Dirección de Ingeniería de Sistemas de la Armada de Chile. En el encuentro presentó las líneas de trabajo de Ultra Maritime en sonares y sonoboyas para aeronaves de ala fija, y dejó abierta la posibilidad de abastecer munición de 25 mm para los vehículos LAV III de Infantería de Marina. La reunión incluyó espacio para consultas técnicas de la institución.
Ultra Maritime es un fabricante especializado en sistemas de guerra antisubmarina y detección acústica submarina. Las sonoboyas son el principal instrumento de búsqueda de submarinos desde el aire: se lanzan desde aviones o helicópteros y transmiten datos acústicos en tiempo real. El interés de la Armada chilena en este segmento es coherente con su flota submarina activa y con la geografía del Pacífico sur, que exige capacidad de patrulla y detección en grandes extensiones de agua.
Mando y acústica para la Fuerza de Submarinos
Travellers & Tinkers — CC BY-SA 3.0
El 20 de agosto, en dependencias de la Fuerza de Submarinos de la Armada de Chile, representantes de General Dynamics Mission Systems-Canada presentaron sus sistemas de mando y control, y de análisis y procesamiento acústico. La empresa canadiense, división de defensa de uno de los contratistas más grandes de América del Norte, tiene una trayectoria consolidada en sistemas embarcados en submarinos de la OTAN y de otras marinas aliadas.
Esta presentación se suma a la de Ultra Maritime como señal de que la Armada chilena está en fase activa de exploración de proveedores para sus capacidades subacuáticas, sin haber anunciado todavía ninguna decisión de compra.
Una agenda apretada
Los tres eventos, comprimidos en el lapso de poco más de dos semanas entre agosto y septiembre, dibujan una institución que trabaja en paralelo en varios frentes. Por un lado, demuestra capacidad logística operativa real con la US Navy en el Pacífico norte. Por otro, recibe propuestas técnicas para mejorar sus herramientas de guerra antisubmarina y el equipamiento de su infantería de marina. Que ambas líneas avancen al mismo tiempo no es casualidad: la modernización de una marina requiere tanto ejercer las capacidades existentes como construir las del futuro.