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EE.UU. acelera la producción de misiles Tomahawk mientras Ucrania golpea dos bases aéreas rusas

La Armada estadounidense modificó un contrato existente con General Dynamics para acelerar la producción de ojivas Tomahawk, invocando un "conflicto internacional en curso". En paralelo, imágenes satelitales confirmaron daños significativos en la base aérea rusa de Millerovo tras un ataque de drones ucranianos.

6 de septiembre de 2026 • El Lado Correcto
EE.UU. acelera la producción de misiles Tomahawk mientras Ucrania golpea dos bases aéreas rusas
Crédito: U.S. Navy photo — Public domain

Dos noticias que se leen juntas sin necesidad de forzarlo: mientras la Armada de Estados Unidos mete más velocidad a la fabricación de uno de sus misiles de crucero más usados, Ucrania demostró la semana pasada que sigue teniendo capacidad para atacar en profundidad dentro de territorio ruso.

Tomahawk en modo urgente

EE.UU. acelera la producción de misiles Tomahawk mientras Ucrania golpea dos bases aéreas rusas

U.S. Navy photo — Public domain

La Armada estadounidense modificó un contrato de misiles SLAM-ER ya firmado con General Dynamics para redirigir parte de su estructura de producción hacia las ojivas del Tomahawk. La justificación oficial es directa: un "conflicto internacional en curso". El mecanismo elegido, la modificación de un contrato existente en vez de uno nuevo, sugiere que la urgencia no admite los tiempos habituales de licitación.

El Tomahawk es un misil de crucero de largo alcance que la Armada estadounidense usa desde la Guerra del Golfo. Tiene capacidad de vuelo a baja altitud, guiado por GPS y con sistema de navegación inercial, lo que le permite atacar objetivos fijos con precisión desde plataformas navales o submarinos. Washington ya transfirió Tomahawk a aliados como el Reino Unido, y el misil fue objeto de debate cuando Ucrania reclamó acceso a él en distintas etapas de la guerra.

Acelerar la producción de ojivas es un paso concreto: las ojivas son uno de los cuellos de botella en la cadena de producción de municiones complejas. Que el Pentágono use la frase "conflicto internacional en curso" como justificación formal en un documento contractual no es un detalle menor, ya que sitúa la decisión en el marco de la guerra en Ucrania de manera explícita, aunque sin nominarla.

Millerovo, otra vez en la mira

EE.UU. acelera la producción de misiles Tomahawk mientras Ucrania golpea dos bases aéreas rusas

Imagen satelital, Estado Ucraniano

En la noche del 30 de agosto, el 1° Centro Separado de Sistemas No Tripulados de Ucrania ejecutó un ataque de drones contra la base aérea de Millerovo, en la región rusa de Rostov. Imágenes satelitales publicadas por el grupo de análisis de fuentes abiertas Dnipro OSINT confirmaron los resultados: dos sistemas de radar dañados, una instalación de mantenimiento afectada y un depósito de municiones alcanzado.

Millerovo no es una base cualquiera. Ubicada en Rostov Oblast, es una de las instalaciones aéreas rusas que ha operado a lo largo del conflicto con relativa distancia respecto al frente, funcionando como plataforma de retaguardia. Que Ucrania la ataque con drones de manera recurrente responde a una estrategia deliberada: degradar la infraestructura logística y de soporte aéreo ruso más allá de la línea de contacto inmediata.

El uso de drones para este tipo de misiones profundas se consolidó como una de las apuestas más consistentes de Kiev. Los costos son bajos comparados con misiles de precisión, y la capacidad de saturar defensas aéreas con múltiples vectores simultáneos complica la intercepción. Los daños confirmados en Millerovo, un radar de alerta temprana más un depósito de municiones, apuntan exactamente al tipo de efecto que Ucrania busca: no solo destruir equipos, sino erosionar la cadena logística que sostiene las operaciones aéreas rusas.

Dos noticias, un solo pulso

EE.UU. acelera la producción de misiles Tomahawk mientras Ucrania golpea dos bases aéreas rusas

Lt. j.g. Monika Hess, U.S. Navy — Public domain

La aceleración de producción de Tomahawk y el ataque a Millerovo no están conectados operacionalmente, pero sí ilustran el mismo momento de la guerra. Estados Unidos está ajustando su base industrial para sostener un conflicto que claramente no ve terminarse en el corto plazo. Ucrania, mientras tanto, sigue atacando en profundidad con los medios que tiene. Ambas señales apuntan en la misma dirección: la presión sobre la capacidad militar rusa no disminuye.

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