Dos movimientos casi simultáneos reforzaron la presencia militar estadounidense en el Pacífico durante los primeros días de septiembre. El portaaviones de propulsión nuclear USS Ronald Reagan (CVN-76) zarpó de Bremerton, Washington, el 3 de septiembre para iniciar sus pruebas de mar, luego de completar aproximadamente 18 meses de mantenimiento programado. Al día siguiente, el Marine Fighter Attack Squadron 533, conocido como los Hawks, aterrizó en la Base Aérea del Cuerpo de Marines en Iwakuni, Japón, trayendo consigo cazas F-35B para relevar a una escuadrilla de F/A-18 Hornet.
El Ronald Reagan vuelve al agua
NAVCENT Public Affairs — Dominio público (trabajo del gobierno de EE.UU.)
El Ronald Reagan es un portaaviones clase Nimitz, uno de los buques de guerra más grandes y poderosos del mundo. Su estadía en Bremerton no fue menor: 18 meses de mantenimiento programado implican trabajos de revisión profunda sobre los sistemas de propulsión nuclear, electrónica de combate, estructuras del casco y equipamiento de vuelo. Las pruebas de mar que inició el 3 de septiembre sirven para verificar en condiciones reales que todo ese trabajo haya quedado en orden antes de que el buque sea declarado listo para el servicio operativo.
El CVN-76 tiene una historia larga en el Pacífico. Durante años operó desde Yokosuka, Japón, como el portaaviones desplegado de forma permanente en la región, hasta que fue reemplazado en ese rol por el USS George Washington (CVN-73). Su regreso al servicio activo llega en un momento en que la Armada estadounidense mantiene una presencia naval intensa en el Indo-Pacífico, con la tensión en torno a Taiwán y el Mar del Sur de China como telón de fondo permanente.
Los Hawks y sus F-35B en Iwakuni
自衛艦隊 (Self Defense Fleet) — CC BY 4.0
El Marine Fighter Attack Squadron 533, con base en Carolina del Sur, llegó a Iwakuni el 5 de septiembre en el marco del Programa de Despliegue por Unidades del Cuerpo de Marines, un esquema de rotación que mantiene unidades con base en territorio continental estadounidense cumpliendo turnos de presencia avanzada en el Pacífico. El relevo de los Hornet por los F-35B no es un dato menor: el F-35B es la variante de despegue corto y aterrizaje vertical del programa, diseñado específicamente para operar desde buques de asalto anfibio además de bases terrestres, lo que amplía las opciones tácticas disponibles para el Cuerpo de Marines en la región.
Iwakuni es una de las bases más activas de la presencia estadounidense en Japón. Alberga tanto unidades de la Armada como del Cuerpo de Marines y funciona como un hub de aviación táctica para las operaciones en el Pacífico occidental. La llegada de una escuadrilla de F-35B en lugar de Hornets continúa el proceso gradual de modernización que el Cuerpo de Marines viene ejecutando en sus unidades de ala fija desde que el F-35B entró en servicio operativo.
Dos señales hacia el Pacífico
U.S. Marine Corps photo by Lance Cpl. Alejandra Vega — Public domain
Tomados en conjunto, los dos movimientos ilustran el ritmo de mantenimiento y rotación que sostiene la presencia estadounidense en el Indo-Pacífico. Un portaaviones nuclear que retoma el servicio tras año y medio de trabajos, y una escuadrilla de quinta generación que ocupa su lugar de rotación en Japón, no son titulares de crisis sino la mecánica ordinaria de una potencia que sostiene compromisos de disuasión a distancia de miles de kilómetros de su territorio. Que esa mecánica ordinaria funcione con regularidad es, en sí misma, parte del mensaje estratégico.