El Estrecho de Ormuz volvió a convertirse en zona de guerra el fin de semana del 5 y 6 de septiembre de 2026. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) disparó misiles contra buques de guerra estadounidenses y atacó petroleros en el estrecho, mientras las fuerzas de EE.UU. respondieron con fuego. El intercambio de golpes marca uno de los momentos más críticos en la confrontación entre Teherán y Washington en el paso por donde transita cerca de un quinto del petróleo mundial.
Un bloqueo naval en disputa
El detonante inmediato de los ataques del IRGC fue la tensión en torno a un bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz. Las fuerzas iraníes describieron sus acciones como respuesta directa a esa situación, lanzando nuevas rondas de ataques después de los primeros disparos contra buques de guerra estadounidenses. El intercambio de fuego entre ambas partes y el ataque a petroleros comerciales en la zona representa una ruptura significativa respecto de los episodios de tensión anteriores, que en su mayoría habían implicado acoso, incautaciones o aproximaciones peligrosas sin llegar al uso directo de armas contra buques militares de EE.UU.
El Estrecho de Ormuz tiene apenas unos 33 kilómetros de ancho en su punto más angosto, pero es el cuello de botella energético más sensible del planeta. Por ahí pasan las exportaciones de crudo de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Iraq e Irán. Cualquier interrupción sostenida del tránsito tiene consecuencias inmediatas en los mercados globales de energía, lo que le otorga al conflicto una dimensión que excede largamente lo militar.
Explosión en el interior del país
En simultáneo, y en apariencia por una causa no vinculada directamente al enfrentamiento en el estrecho, una explosión en un camión cisterna de combustible sobre la ruta Hamedan-Sanandaj, en el oeste de Irán, mató a al menos diez personas e hirió a otras seis, según confirmaron autoridades iraníes. El incidente ocurrió el 5 de septiembre.
La coincidencia de una explosión en territorio iraní con la escalada en Ormuz alimenta inevitablemente la especulación, aunque los datos disponibles apuntan a un accidente de tránsito en una ruta donde este tipo de siniestros tiene antecedentes. Las fuentes no establecen ningún vínculo entre ambos hechos.
Por qué importa este momento
La escalada en Ormuz no surge de la nada. Las tensiones entre Irán y EE.UU. llevan años acumulando episodios de provocación mutua en el Golfo Pérsico: el IRGC tiene una doctrina de guerra asimétrica que apuesta a negar o complicar el acceso marítimo a potencias rivales, mientras la Armada estadounidense mantiene presencia permanente en la región precisamente para disuadir ese tipo de acciones.
Lo que distingue esta instancia es el uso de misiles contra buques de guerra y los ataques a petroleros: no es una incautación ni un sobrevuelo rasante, sino fuego directo con respuesta directa. Si el patrón se sostiene, el costo para el comercio marítimo en la región puede ser considerable, con aseguradoras elevando primas para tránsito por el estrecho y navieras evaluando rutas alternativas más largas y costosas.
La dinámica de los próximos días dependerá en buena medida de si alguna de las partes busca un mecanismo de desescalada o si el intercambio de golpes se consolida como el nuevo piso de la confrontación.