Rusia dará un paso concreto en su campaña por vender el Su-57 afuera de sus fronteras. La corporación estatal detrás del programa anunció que presentará la versión de exportación del caza furtivo en el Salón Aeronáutico Internacional de El Alamein 2026, que se realiza en Egipto. Es la primera aparición pública internacional del avión bajo esa variante.
El avión y su variante de exportación
President of Russia — CC BY 4.0
El Su-57 es el principal caza de quinta generación de las Fuerzas Aeroespaciales rusas. Diseñado con capacidades furtivas, propulsión de última generación y sistemas de aviónica avanzada, Rusia lo desarrolló como respuesta directa al F-22 y al F-35 estadounidenses. La versión de exportación, conocida internamente como Su-57E, está pensada para mercados extranjeros y supone, en términos generales, una configuración que excluye ciertos sistemas clasificados del estándar doméstico, algo habitual en la industria cuando se trata de vender tecnología sensible a terceros países.
Hasta ahora, el avión tuvo una trayectoria internacional discreta. Las negociaciones más resonantes fueron las que Rusia mantuvo con India durante años, en el marco del programa FGFA, que terminó cancelado por diferencias técnicas y de costos. Desde entonces, el Su-57 no logró concretar ninguna venta al exterior, lo que hace de El Alamein una apuesta visible para cambiar ese registro.
Egipto como vitrina estratégica
Alexander Kopitar — CC BY-SA 4.0
La elección de Egipto no es casual. El país es uno de los compradores de armamento más activos de la región y históricamente ha diversificado sus proveedores entre Occidente y Rusia. En los últimos años adquirió cazas Rafale franceses y también mantuvo conversaciones sobre equipamiento ruso, lo que lo convierte en un mercado donde la competencia entre bloques es real y constante.
El Salón de El Alamein, por su parte, se consolida como una plataforma regional donde varios países africanos y de Medio Oriente evalúan opciones de modernización de sus fuerzas aéreas. Presentar ahí el Su-57E implica apuntar a ese público de manera directa, en un contexto donde las sanciones occidentales y el conflicto en Ucrania complican pero no eliminan el interés de ciertos gobiernos en tecnología rusa.
Para Rusia, el timing tiene lógica propia. A pesar de la guerra, Moscú sostiene su presencia en ferias internacionales de defensa como señal de que su industria sigue operativa y con capacidad exportadora. Llevar el Su-57 a una exhibición en África del Norte es parte de ese mensaje, dirigido tanto a posibles compradores como al propio mercado interno.