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Ucrania llega al quinto invierno de guerra con sus F-16 sin misiles y su principal fabricante de obuses al borde del cierre

La escasez de municiones aéreas golpea ya a los F-16 ucranianos, mientras la planta que produce el obús autopropulsado Bohdana lleva nueve meses sin contrato estatal. El país se prepara para otra temporada de bombardeos masivos rusos desde una posición de debilidad logística acumulada.

3 de septiembre de 2026 • El Lado Correcto
Ucrania llega al quinto invierno de guerra con sus F-16 sin misiles y su principal fabricante de obuses al borde del cierre
Crédito: Dutch Ministry of Defence — CC BY-SA 4.0

La fuerza aérea ucraniana rastrea cada cargamento de misiles que se acerca al país antes de que Rusia lance su próxima andanada. La escasez es tan aguda que los pilotos de F-16 no pueden operar con la plena capacidad que se esperaba de esos aviones cuando llegaron. Es la imagen que describe el estado de la aviación ucraniana al arrancar el otoño de 2026, el quinto año consecutivo en que Ucrania se prepara para sobrevivir una campaña de bombardeos rusos contra su infraestructura energética y civil.

F-16 sin munición

Ucrania llega al quinto invierno de guerra con sus F-16 sin misiles y su principal fabricante de obuses al borde del cierre

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Los F-16 ucranianos llegaron en 2024 como refuerzo largamente esperado, pero su efectividad depende de un flujo continuo de municiones de precisión que los aliados occidentales no han logrado sostener. Según The War Zone, la situación alcanzó un nivel crítico: la fuerza aérea monitorea en tiempo real qué misiles están en tránsito y espera saber si llegan antes de que Rusia vuelva a atacar. Es un margen de planificación que no debería existir en ninguna fuerza aérea operativa.

El problema no es nuevo, pero escalar hasta afectar a los F-16 marca un umbral. Estos aviones son el activo aéreo más moderno que Ucrania tiene en servicio, y su capacidad para interceptar misiles de crucero y drones iraníes Shahed depende de contar con las municiones adecuadas en cantidad suficiente. Sin ese stock, el sistema de defensa aérea ucraniano queda con huecos que Rusia sabe explotar.

Sin contrato, sin obuses

Ucrania llega al quinto invierno de guerra con sus F-16 sin misiles y su principal fabricante de obuses al borde del cierre

ArmyInform — CC BY 4.0

En tierra, la situación no es mejor. La Planta de Construcción de Máquinas Pesadas de Kramatorsk, conocida por fabricar el obús autopropulsado Bohdana, informó que no recibió ningún pedido estatal en los últimos nueve meses. Si no llega un contrato nuevo en el corto plazo, la planta deberá suspender la producción y licenciar a sus trabajadores.

El Bohdana es uno de los pocos sistemas de artillería de fabricación ucraniana que Ucrania puso en servicio durante la guerra, con alcances que le permiten competir con los sistemas rusos en el frente oriental. Perder esa capacidad productiva en plena guerra no es solo un problema industrial: es una señal de que el flujo de financiamiento hacia la industria de defensa local tiene fallas graves, justo cuando la presión rusa sobre el frente no cede.

Quinto invierno, mismas vulnerabilidades

Desde el invierno de 2022-2023, Rusia viene usando la temporada fría como palanca estratégica. Los ataques a centrales eléctricas, subestaciones y redes de calefacción buscan desgastar a la población civil y obligar a Ucrania a destinar recursos defensivos a proteger infraestructura en lugar de apoyar el frente. Cada año, Ucrania llegó al invierno con reservas de sistemas antiaéreos más ajustadas que el anterior, y cada año la campaña rusa se volvió más sofisticada en la combinación de misiles balísticos, de crucero y drones de ataque.

Para el invierno de 2026, la ecuación tiene dos variables nuevas que complican el panorama. Por un lado, la escasez de misiles para los F-16 reduce la capacidad de interceptar amenazas aéreas en las etapas más tempranas del vuelo, cuando los aviones de combate son más eficaces. Por el otro, un posible freno en la producción del Bohdana deja al ejército con menos opciones para reponer el desgaste de artillería en el frente, lo que puede dar a Rusia mayor libertad de acción en tierra durante los meses en que el terreno helado favorece los movimientos de blindados.

El escenario que enfrenta Ucrania no surgió de un solo evento: es el resultado acumulado de años de suministros occidentales intermitentes, retrasos en decisiones políticas clave y una industria de defensa propia que nunca recibió el respaldo sostenido que necesitaba para escalar.

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