La Fuerza Aérea estadounidense adjudicó a Raytheon un contrato por hasta 603 millones de dólares para la producción y sostenimiento del radar AN/APQ-188, el sistema de barrido electrónico activo (AESA) que equipa a los bombarderos estratégicos B-52 en proceso de modernización. El acuerdo cubre tanto la fabricación del radar como su soporte a lo largo del ciclo de vida del programa.
El B-52 y su modernización
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El B-52 Stratofortress es uno de los aviones más longevos en servicio activo en cualquier fuerza aérea del mundo. Diseñado en los años '50, sigue siendo el pilar de la tríada nuclear aérea estadounidense y la USAF lleva años invirtiéndole para extender su vida operativa varias décadas más. La incorporación del AN/APQ-188, un radar AESA de nueva generación, forma parte de ese esfuerzo más amplio conocido como B-52J o Comercial Engine Replacement Program junto con otras actualizaciones de sistemas. El radar AESA reemplaza al sistema analógico anterior y mejora sustancialmente las capacidades de navegación, seguimiento de blancos y penetración en entornos de alta densidad de amenazas.
Raytheon y los destructores Zumwalt
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El contrato del B-52 no es el único frente donde Raytheon concentra atención esta semana. La Armada estadounidense y el fabricante exploran acelerar la instalación del radar AN/SPY-6(V)3 en los destructores de la clase Zumwalt, con una fecha tentativa fijada tan temprano como 2028. El AN/SPY-6 es la misma familia de radares AESA que ya equipa a los destructores Arleigh Burke de última serie y al portaaviones Gerald R. Ford, y su incorporación a los DDG-1000 Zumwalt busca potenciar las capacidades de defensa antiaérea y antimisil de una clase que fue diseñada originalmente con foco en el ataque a tierra. Los tres destructores Zumwalt en servicio han sido objeto de sucesivas revisiones de misión a lo largo de los últimos años, incluyendo la adaptación para portar misiles hipersónicos.
El reemplazante del Bradley
William Lewis. — CC0
En el ámbito terrestre, el Ejército estadounidense recibió los primeros prototipos del XM30 Mechanized Infantry Combat Vehicle, el vehículo destinado a reemplazar al Bradley Fighting Vehicle. Dos compañías compiten por el contrato de producción. American Rheinmetall, la filial local de la empresa alemana, entregó su prototipo, y General Dynamics Land Systems hace lo propio con el suyo. Ambos vehículos serán evaluados antes de que el Ejército elija al fabricante que proveerá la próxima generación de transporte de infantería mecanizada.
El Bradley lleva en servicio desde principios de los años '80 y participó en prácticamente todos los conflictos terrestres importantes en los que intervino el Ejército desde entonces, incluyendo las dos guerras del Golfo, Irak y Afganistán. Su reemplazo viene siendo debatido y planificado desde hace más de una década, con varios programas anteriores cancelados por sobrecostos o cambios de requerimientos. El XM30 es el intento más reciente y, a diferencia de los anteriores, llega a la etapa de prototipos físicos con dos competidores activos.
Patrón de inversión
Geoff McKay from Palmerston North, New Zealand — CC BY 2.0
Los tres movimientos, el radar del B-52, la actualización del Zumwalt y el arranque formal de la competencia por el XM30, reflejan un patrón sostenido de modernización acelerada en las fuerzas armadas estadounidenses que abarca los tres dominios clásicos. La presión por reducir lo que analistas del sector llaman la "ventana de vulnerabilidad" frente a competidores estratégicos viene empujando contratos y plazos que en otro ciclo político habrían llevado más tiempo en concretarse.