Dos movimientos navales de distinto signo marcaron el fin de agosto en el Pacífico. Uno es un cierre: la fragata Type 23 FF-05 Almirante Cochrane volvió a aguas nacionales después de un despliegue de casi cuatro meses. El otro es una apertura: Japón acaba de poner en Guam uno de sus contingentes más completos para un ejercicio multilateral.
El regreso de la Cochrane
El domingo 30 de agosto la FF-05 Almirante Cochrane fondeó en Hanga Roa, Isla de Pascua, tras cruzar el paso Policarpo Toro. La recalada marca el cierre formal de la Operación Pacífico, el despliegue más extenso que la unidad realizó en este ciclo.
El itinerario incluyó dos ejercicios de peso. Primero, RIMPAC 2026 en Hawái, la maniobra multinacional que la Armada de Chile celebró este año como el trigésimo aniversario de su participación en el formato. Después, y por primera vez en su historia, Chile tomó parte del ejercicio Pacific Dragon, lo que amplió el alcance geográfico y operativo de la misión más allá de lo habitual.
La Cochrane es una fragata Type 23 de origen británico, una plataforma de guerra antisubmarina diseñada durante la Guerra Fría y que Chile adquirió como parte de la modernización de su flota de superficie. Operar durante cuatro meses continuos en el Pacífico, combinando dos ejercicios multinacionales de distinta naturaleza, implica un nivel de integración logística y táctica que pocas armadas de la región sostienen de forma regular. El regreso a Isla de Pascua antes de continuar hacia el continente es también un gesto de presencia soberana en un punto que Chile administra a más de 3.700 kilómetros de la costa.
Japón mueve ficha en Guam
PO1 Keenan Daniels — Dominio público (trabajo del gobierno de EE.UU.)
En paralelo, la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón desplegó en Guam un submarino, un destructor y un avión de patrulla marítima P-1 para el ejercicio multinacional Pacific Vanguard 2026. Al enclave estratégico estadounidense en el Pacífico central también concurrirán medios y personal de Corea del Sur, entre otros participantes.
El P-1 es el avión de patrulla marítima de producción nacional japonesa que Tokio viene integrando en sus operaciones oceánicas como sucesor del P-3C Orion. Su presencia en Guam junto a un submarino y un destructor convierte al contingente japonés en un paquete de capacidades completo: patrulla submarina, superficie y vigilancia aérea en simultáneo.
Guam es uno de los nodos operativos más sensibles de la arquitectura de seguridad estadounidense en el Indo-Pacífico. Concentra instalaciones de la Marina y la Fuerza Aérea, y en los últimos años se convirtió en punto de referencia para ejercicios que simulan escenarios de alta intensidad en la región. La participación japonesa y surcoreana en Pacific Vanguard refleja la tendencia de ambos países a profundizar su interoperabilidad con Washington y entre sí, en un contexto donde las tensiones en el mar de China Oriental y alrededor del estrecho de Taiwán mantienen el foco sobre estas capacidades conjuntas.
Dos postales de un mismo océano
Que Chile cierre un ciclo operativo mientras Japón abre otro en la misma semana subraya cuánto movimiento hay en el Pacífico como espacio de entrenamiento y presencia militar. Para la Armada de Chile, el regreso de la Cochrane suma experiencia acumulada en formatos de alta exigencia junto a la Armada de los Estados Unidos y otras marinas aliadas. Para Japón, desplegar hasta Guam con un paquete multidominio refuerza su rol como actor naval de primer nivel en una zona donde las apuestas suben cada año.