Un F-2 de la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón (JASDF) fue visto el 30 de julio de 2026 realizando por primera vez un vuelo de prueba con el misil antibuque Tipo 12 mejorado en su variante aire-superficie. El alcance declarado del sistema, 1.000 kilómetros, lo convierte en una de las armas antinave de largo alcance más significativas que Japón haya desarrollado de manera autónoma.
Un salto de capacidades propio
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El Tipo 12 no es un sistema nuevo en sí mismo. En su versión original, ese misil antibuque lanzado desde tierra ya equipaba a las Fuerzas de Autodefensa terrestres con un alcance considerablemente menor. El programa de mejora apuntó a expandir drásticamente ese alcance y diversificar las plataformas de lanzamiento, sumando variantes naval y aérea además de la terrestre ya existente. La incorporación al F-2, el caza de ataque multipropósito desarrollado en conjunto con Estados Unidos y fabricado por Mitsubishi, le da al misil una proyección operacional mucho mayor: el avión puede llevar el arma a cientos de kilómetros antes de soltarla, multiplicando la profundidad real del alcance efectivo del sistema.
Este vuelo de prueba con el F-2 como plataforma de lanzamiento representa el primer registro público de esa integración en vuelo real, lo que marca un hito concreto dentro del programa de desarrollo.
El contexto estratégico detrás del programa
El desarrollo del Tipo 12 mejorado no ocurre en el vacío. Japón viene ejecutando desde 2022 una revisión profunda de su postura de defensa, impulsada por la escalada de tensiones con China en el Mar de China Oriental, las provocaciones balísticas de Corea del Norte y la necesidad de reforzar la disuasión en los archipiélagos del suroeste, particularmente en las islas Ryukyu, que incluyen Okinawa y se extienden hacia Taiwán. En ese marco, Tokio adoptó el concepto de capacidad de contraataque, que en términos prácticos implica poder golpear instalaciones enemigas en territorio adversario en caso de un ataque inminente o en curso.
Un misil antibuque con 1.000 kilómetros de alcance lanzado desde tierra o desde un avión cubre una porción significativa del Mar de China Oriental y llega a zonas de operación relevantes para cualquier conflicto potencial en el estrecho de Taiwán. No es un arma pensada para operaciones ofensivas tradicionales, pero sí para complicar enormemente el cálculo de cualquier fuerza naval que intente proyectarse hacia las islas japonesas o actuar cerca de ellas.
La presión de fondo en el Indo-Pacífico
La prueba se produce mientras Taiwán denunció este mismo viernes las nuevas patrullas marítimas de China al este de la isla, con los buques de la Guardia Costera china Xiushan y Chongming operando en esa zona bajo el paraguas de lo que Beijing denomina operaciones de "aplicación de la ley". Taipéi calificó esas patrullas de "enérgicamente condenables" y afirmó mantener un seguimiento estrecho de los movimientos de esas embarcaciones.
Ambas noticias llegan en paralelo y reflejan la misma dinámica regional. China presiona de manera sostenida sobre el espacio marítimo que rodea Taiwán y las islas del suroeste japonés, mientras Japón acelera el desarrollo y la prueba de sistemas que elevan el costo potencial de cualquier aventura naval en esa zona. El vuelo del F-2 con el Tipo 12 mejorado es, en ese sentido, un mensaje tan técnico como estratégico.
Fuentes: Naval News, Infobae América
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